La dictadura venezolana ha llegado al llegadero. Se ha convertido en un tumor canceroso en avanzado estado de malignidad y extirparlo quirúrgica y urgentemente antes de que haga metástasis en el cuerpo sano de la región se ha convertido en un imperativo de máxima sobrevivencia. La región vuelve a vivir la alternativa de los años sesenta o el castro comunismo totalitario o el imperio del Estado de Derecho y la libertad democrática.  Se agotaron las ilusiones de salidas políticas, hábiles y sutilmente instrumentadas.

Desde la Habana y sus aliados españoles, obedecidas con estúpida frivolidad por una oposición interna pusilánime, mezquina y carente de toda grandeza. Se llega al momento de las definiciones cruciales, meta políticas la intervención militar se ha convertido en una necesidad histórica inmediata. Ni la victoria electoral de Donald Trump ni las de Mauricio Macri, Sebastián Piñera e Iván Duque, de todos los cuales se esperaba un vuelco en la correlación de fuerzas a nivel continental que se tradujese en el aislamiento creciente de las del castro comunismo.

La salida pronta y pacífica a la grave crisis por que atraviesa Venezuela, se han traducido en una mejoría de la crisis humanitaria que la devasta. Continúa su caída hacia el abismo, ve empobrecerse a diario a sus ciudadanos, acrecentarse con horror la situación de miseria y dolor que viven sus sectores más empobrecidos, condenados a muerte por la falta de medicinas y esquilmados hasta el escarnio, mientras las naciones del vecindario, por ahora aún libres de la peste del castro comunismo.

Se ven invadidas y asoladas por la estampida de quienes no resisten un día más de sufrimiento viéndose obligados literalmente a escapar con sus familias y sus escasos bienes a la espalda cruzando a marchas forzadas las fronteras hacia el país vecino. Un inmenso peligro para la estabilidad del hemisferio, pues la irrupción de esas masas descontroladas que sólo aportan hambre y miseria inducen una eventual crisis de gobernabilidad y abren el terreno a la agitación y la inestabilidad.

Una explosiva situación que bien puede corresponder a una estrategia diseñada en La Habana para preparar las condiciones para la agitación y el asalto al poder. Para Colombia, Ecuador, Bolivia y Brasil, la situación comienza a hacerse incontrolable e insostenible. Es una tragedia colectiva que no se vivía desde los días de la Guerra a Muerte, agobia en medio de tanta penuria el fracaso.

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