Venezuela atacada por la hiperinflación

0
130

La hiperinflación es un fenómeno mercurial, una ruptura que se produce cuando un gobierno gasta (o imprime) de manera persistente el dinero que no tiene, y el público pierde confianza en el proceso. Las distorsiones que surgen, como la mochila llena de dinero que pronto será inútil, pueden parecer absurdas, incluso ridículas.

Sin embargo, no hay nada positivo sobre el daño que la hiperinflación puede infligir en las vidas de las personas y las naciones. Si no puedes confiar en el dinero que emite el gobierno, entonces no puedes confiar en nada.

La adición más reciente a la lista de países con hiperinflación es Venezuela. Incluso con los yacimientos petrolíferos más abundantes del mundo, Venezuela ha manejado mal su camino y tocó fondo. La hiperinflación y su compañero común, la escasez crónica de alimentos y medicinas, han empobrecido a la gran mayoría de los 31 millones de personas del país. De acuerdo con una encuesta reciente, nueve de cada 10 venezolanos no ganan el dinero suficiente para comprar los alimentos necesarios.

En general, los venezolanos han perdido un promedio de 10 kilos cada uno. La malaria está en aumento, al igual que el crimen. Quienes pueden salir: más de 2.9 millones de venezolanos han huido del país, incluyendo más de la mitad de los médicos de la nación. La situación sigue fuera de control. La economía de Venezuela se contrajo en un 35 por ciento entre 2013 y 2017, y los economistas pronosticaron otra caída del 18 por ciento en 2018. La producción de petróleo, paralizada por la falta de mantenimiento e inversión, cayó en julio a su punto más bajo en casi siete décadas. La tasa de inflación en los últimos 12 meses fue de 52,000 por ciento. El caos plantea un riesgo para toda la región.

La hiperinflación no es, como algunos podrían suponer, que la inflación se le haya ido de las manos al gobierno. Es una bestia completamente diferente, impulsada tanto por la política y la psicología como por la economía. La decisión de un gobierno de continuar gastando (o imprimiendo dinero) mucho más allá de sus medios es política, ya sea para financiar la guerra, ganar una elección o aplacar a su población. Tal incontinencia monetaria, sin control, conduce a una espiral de escasez de alimentos, aumentos de precios y devaluaciones de la moneda. Los más afectados no son los ricos (cuya riqueza está en propiedades, acciones y materias primas), sino la clase media, que depende de los salarios en moneda local, los ahorros y las pensiones cuyo valor se desvía por la hiperinflación.

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here