Cuál es la alternativa al pseudo-comunismo y al socialismo light de determinados sectores políticos populistas. Un modelo de Estado que sea funcional, práctico, garantizador de libertades y que tenga como objetivo superior la prosperidad nacional al largo plazo y no a las necesidades coyunturales. La respuesta es simple, se aplicaría lo que hicieron alguna vez las naciones civilizadas: instaurar un Estado Liberal de Derecho soportada en un sistema económico capitalista. Por qué se debería colocar tal modelo.

En primera instancia porque es todo lo opuesto al socialismo, o lo que es decir, todo lo opuesto a lo que se ha presenciado en la historia contemporánea. Suena genial, no uno se emociona con el solo pensarlo porque el trauma de lo vivido es grande. Pero qué es todo lo opuesto a lo que se ha experimentado. Sin tapujos: la eliminación del estatismo, el clientelismo y la dependencia en favor del libre mercado, el trabajo dignificante, la productividad personal y el respeto a las libertades individuales.

El referido modelo es la solución para Venezuela porque supondría un cambio en lo que, de origen, y ha hecho tanto mal: una relación perversa con el Estado y una falsa perspectiva sobre los mismos venezolanos. En tal modelo se entiende que es con trabajo que se produce la verdadera riqueza nacional, en vez de igualar a la riqueza con la existencia de recursos naturales en el subsuelo. En este punto de esta terrible historia, se sabe que si no hay un cambio en la dirección del Estado, entonces Venezuela no podrá salir de la desgracia en que está metida.

Ahora bien, que la dimisión del régimen es un obviedad es claro, lo que no lo es tanto es con qué lo reemplazaremos una vez que llegue la oportunidad. Considerando que las posibles alternativas de poder están, para bien o para mal, centradas en la oposición política venezolana en todas sus manifestaciones, el panorama de lo que vendría después de un cambio institucional es muy nebuloso. Lo turbio en este asunto yace en la multitud de ideologías presentes en la oposición, por lo que es evidente hay planteamientos a nivel de políticas públicas.

En tal sentido, partidos, como Acción Democrática, Un Nuevo Tiempo y Voluntad Popular deben estar claros que Venezuela requiere de un cambio radical la productividad y no seguir pudriéndonos en la corrupción, el clientelismo y el subsidio.

 

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