Tiroteos en escuelas superan muertes en el ejército y nadie hace nada

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Veintitres tiroteos escolares en lo que va de 2018.  Con el trágico tiroteo en el colegio secundario en Santa Fe, Texas apenas hemos pasado la marca de los cinco meses, lo que significa que hemos promediado alrededor de un tiroteo en una escuela por semana desde el comienzo de este año. De hecho, hay informes de que este año, las muertes en tiroteos en las escuelas han superado las muertes en el ejército.

A estas alturas se ha vuelto más peligroso enviar a nuestros hijos a la escuela que enviarlos a pelear una guerra, donde al menos las familias conocen los riesgos, y esos riesgos están en defensa del país. Como de costumbre, los defensores de las leyes de armas más estrictas y seguras inmediatamente lamentaron la incapacidad de los legisladores para pasar cualquier cosa significativa que evite estas tragedias.

Los oponentes de cualquier arma adicional de forma segura, prediciendo una avalancha de presión de los defensores de la seguridad de las armas, comenzaron a culpar a todo y a todos, excepto a la facilidad con la que se pueden adquirir armas en Texas.

El vicegobernador de Texas, Dan Patrick, culpó a los videojuegos violentos, el presidente de la Asociación Nacional del Rifle (NRA por sus siglas en inglés), Oliver North, también culpó a la violencia televisiva y a los videojuegos e incluso a la medicina Ritalin (usualmente diagnosticada a niños y jóvenes con déficit de atención) por la causa de este tipo de tragedias.

Al parecer la influencia que tiene el NRA sobre nuestros líderes electos es tan importante que éstos ponen sus intereses por encima de la vida de nuestros hijos. Los portavoces del NRA y opositores a cualquier nueva ley de armas han argumentado que nada hubiera evitado el horror en Santa Fe.

Es algo en lo que muchos no estamos de acuerdo. Por lo que sabemos, el tirador tuvo acceso a las armas de su padre, que según los informes habían sido adquiridas legalmente. Pero de hecho, el tirador no tenía permitido legalmente poseerlos porque era menor de edad.

Entonces, cabe preguntarnos si no tendríamos que responsabilizar a los adultos que poseen estas armas ya que es a través de ellos que sus hijos tienen acceso a ellas, ya sea por permiso afirmativo o negligencia simple.

Este parece ser un concepto de sentido común que usamos con otros objetos peligrosos que no deberían estar en manos de menores, como las bebidas alcohólicas o los automóviles.

Al hacer que los adultos que poseen armas sean más conscientes de dónde y cómo almacenan sus armas de fuego y asegurar que permanezcan fuera del alcance de los niños, en realidad fortalecemos la Segunda Enmienda al subrayar la importancia de la posesión responsable de armas.

La realidad es que nada cambiará hasta que cambiemos algo. Existe una correlación dolorosa entre la cantidad de armas, el fácil acceso a ellas y el desconcertante número de muertes por arma de fuego que sufre Estados Unidos cada año, en comparación con otras naciones desarrolladas.

Cuando los niños mueren en la escuela, están al servicio de una cultura de armas obsesiva controlada y dictada por los intereses de las armas y de los políticos que tienen en sus bolsillos.

 

Presente y pasado. Corresponsal en Latino América para USA Hispanic y Political Hispanic, editor general del Diario La Nación USA, redactor y productor en TV Azteca América, y editor general de la Revista El Nuevo Constructor en Hanley Wood, corresponsal minero en Perú para Business News Américas.
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3 Comentarios

  1. Por supuesto que los adultos son los culpables, a mi parecer un niño no debería crecer rodeado de armas (así sean para protección personal) porque los predispones a la violencia, eso se ve reflejado en la mayoria de personas que realizan este delito, la mayoria no tiene mas de 30.

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