El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, asistirá a la próxima Cumbre de las Américas, aseguró la Casa Blanca, poniéndolo cara a cara con los líderes del Hemisferio Occidental, muchos de los cuales están molestos por sus políticas y su retórica hacia la región.

La cumbre regional del próximo mes en Perú se considera el principal foro para proyectar el liderazgo de los Estados Unidos en América Latina y el Caribe. Los presidentes norteamericanos han participado en las siete reuniones anteriores, pero con las declaraciones antiinmigrantes de Trump, la propuesta de construir un muro en la frontera con México y su postura a nivel comercial provocando ira en toda la región, muchos se preguntaron si asistiría.

En los últimos años, los líderes de EE.UU. se han enfrentado a fuertes reproches de parte de sus pares latinoamericanos de izquierda en la reunión periódica y es probable que el evento de este año no sea diferente. Pero la próxima cumbre también está generando controversia debido a la presencia o no del presidente venezolano Nicolás Maduro.

Los líderes peruanos han dicho en repetidas ocasiones que Maduro no está invitado a asistir a medida que crece la crítica internacional sobre el historial de derechos humanos de Venezuela y el gobierno cada vez más autocrático de la nación. Pero Maduro dijo recientemente que está decidido a asistir.

“Por aire, tierra o mar: llegaré a la Cumbre de las Américas para contar la verdad de este país”, prometió en una conferencia de prensa para periodistas internacionales.

Mercedes Araoz, la jefa del gabinete de ministros peruano, aseguró que Maduro no puede venir porque “no es bienvenido”.

Perú y Estados Unidos se han convertido en dos de los países más abiertos al expresar sus objeciones al gobierno de Maduro sobre como Venezuela lucha contra la hiperinflación, la escasez de alimentos y medicinas, y una creciente éxodo de sus ciudadanos que huyen a otras partes de la región. Ambos también criticaron las rápidas elecciones presidenciales que se celebrarán en abril y que los principales líderes de la oposición están boicoteando.

La canciller peruana, Cayetana Aljovin, reiteró el viernes que Maduro no está invitado, y que solo pueden asistir los presidentes comprometidos con “gobernabilidad, democracia y lucha contra la corrupción”. Se cree que existe un riesgo real de que se produzca un enfrentamiento muy poco diplomático si Maduro decide viajar a Perú.

El tema de la cumbre de este año es la “gobernabilidad democrática contra la corrupción”, un tema que ha involucrado a casi todos los países de la región. El propio presidente de Perú, Pedro Kuczynski, fue acusado de corrupción en diciembre luego de que una investigación liderada por la oposición reveló que su consultora privada había recibido pagos del gigante de la construcción brasileño Odebrecht más de una década antes.

Odebrecht admitió ante el Departamento de Justicia de los EE.UU. en 2016 que pagó casi 800 millones de dólares en sobornos a políticos, pagando campañas de partidos políticos para asegurar lucrativos contratos de obras públicas en toda Latinoamérica.

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